viernes, 7 de diciembre de 2018

Fin de la tragedia

La bruma se disipa,
me abre los ojos el des-
      consuelo frío de estar muriendo
-si de amor puede una acabarse-,
y el destello de tu recuerdo me nubla el ánimo.

Busco dentro de este laberinto
plácidos sonidos que caigan de tu boca
como alfileres en mi dedos
y sangre y ría por ser tú mi homicida.

Opaca ilusión de mi mentira,
celeste oscuridad de tu risa y de este mar que
       me ahoga.
Basta. Basta de hacer que cruce el abismo.

                                 [Al fin es cierto. He caído.

Últimamente

A veces una espada, a veces unos ojos, a veces una bala, atraviesan mi pecho. Siempre son los mismos. A veces una daga ¡a veces unos labios!...