La bruma se disipa,
me abre los ojos el des-
consuelo frío de estar muriendo
-si de amor puede una acabarse-,
y el destello de tu recuerdo me nubla el ánimo.
Busco dentro de este laberinto
plácidos sonidos que caigan de tu boca
como alfileres en mi dedos
y sangre y ría por ser tú mi homicida.
Opaca ilusión de mi mentira,
celeste oscuridad de tu risa y de este mar que
me ahoga.
Basta. Basta de hacer que cruce el abismo.
[Al fin es cierto. He caído.
Volar como pájaros sobre el firmamento; volar como palabras que lleva el viento
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