viernes, 8 de marzo de 2019

Huellas primeras

Querida infancia de tul,
solaz y recreo sin tedio
que acogía tanta luz,
qué incierta te recuerdo.

Recuerdo el pueblo tan azul,
un cielo falto de dolores,
toda esa calma y quietud,
libertad hacen que añore.

Que añore los campos verdes
de la llana primavera,
y los arcoíris y las flores,
si bien bajo la lluvia eran.

Eran entonces los de siempre,
esos mismos son ahora;
De mi infancia, los lugares.
De mi alma, mis amigos.


Últimamente

A veces una espada, a veces unos ojos, a veces una bala, atraviesan mi pecho. Siempre son los mismos. A veces una daga ¡a veces unos labios!...