Vengo del trigo
y de la tierra dura,
del dolor en el pecho
al partir de la tierra.
Del astro recortado,
fenecido,
entre secos océanos
movidos por la brisa.
Del frío en los huesos,
encogido
escondido
escindido
encendido
entre las solitarias rocas.
De los ojos rasgados
en lágrimas,
en luz mordaz de otoño,
en la huella en el charco.
Y en los pies lentos
todas mis ilusiones.
Vine
de la tierra en mi pecho
al partir del dolor.
Volar como pájaros sobre el firmamento; volar como palabras que lleva el viento
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