Si quisieras conmigo
trepar la grave ladera, arribar
en los astros dormidos,
la cuerda arrojar,
arrancarnos con rabia los latidos.
Si pudiera alejarme,
ver desde fuera cómo he sufrido
tan asfixiante ruido,
conseguir refugiarme
de las lagunas de nuestro olvido.
A dónde iría mi ira
si no fuese a finar de tu mano.
Quién me ataría,
fuese la letanía,
para no despedazar mi ánimo.
A dónde fueran mis versos
si no fuese a romper en tus olas
el son triste del cielo,
a detener tus horas
mientras morimos en nuestro féretro.
Quise escapar sin suerte.
Traté de ahuyentar a las Erinias
y me ataron tan fuerte,
me pedían perderte.
Accedí y destrozaron tus alas.
Infausta, quise huir.
He caído en este aciago averno.
ya no puedo salir,
ya no quiero vivir.
Ojalá que me hiele tu invierno.
Volar como pájaros sobre el firmamento; volar como palabras que lleva el viento
lunes, 10 de junio de 2019
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Últimamente
A veces una espada, a veces unos ojos, a veces una bala, atraviesan mi pecho. Siempre son los mismos. A veces una daga ¡a veces unos labios!...
-
Querida infancia de tul, solaz y recreo sin tedio que acogía tanta luz, qué incierta te recuerdo. Recuerdo el pueblo tan azul, un cielo f...
-
No somos libres; no somos felices. Lo único que hacemos durante nuestra vida es cumplir expectativas, y años.
-
Mi corazón es probablemente un puñado de tierra, tierra seca, firmemente segura sobre la patria que son los padres, y mi casa en el pueblo, ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario