jueves, 25 de junio de 2020

Y a la mañanita aún más clara

Tiempos de velada calma
que cae entre las ilusiones
y se enreda en los viejos miedos.
De los ojos tan salpicados
en lágrimas de esperanza
al brillo de lo que será
-o no será-
mañana.

Tiempos de sentir la paz
que temblar hace el cuerpo
y del tren las frías vías
que permiten el traspaso
de las emociones que no sirven
rodando por las ruedas.
Río, mar,
fin, nada.

Y a la mañanita aún más clara
recordar insignificantes cosas.
En esa lucidez del día
no ha mucho descubrí
que la vida corre,
que su luz acompaña.
Al tiempo,
alas.

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