Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
Antonio Machado
A veces creo saberlo,
creo saber cómo partirá mi nave.
Quizá haya de introducirme entre los campos ya crecidos de la primavera
y allí la brisa haya de ser suave.
Entonces, a lo lejos, haya de acercarse
una niña muy blanca que vio nacer mi madre.
Acaso sea la niña que soñaba con haber volado
y haber vuelto
cuando la muerte la llamase.
Volver y no haber partido.
Volver y encontrarse.
Volver y no haberse ido.
Sí, la nave ya partía,
partía de donde no se marchó antes.
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